sábado, 29 de septiembre de 2012

Razón de vida




   Habíamos trabajado mucho… pero valió la pena… los pozos para plantar los arbolitos estaban por fin terminados…. Es que cuando el trabajo se hace entre todos y con una buena coordinación, todo es más fácil… Equipo.
   Eran muchos los arbolitos que pensábamos plantar… ¡por eso nos costaron tanto los pozos! Teníamos planeado ponerlos en pequeños grupos para formar bosquecillos… veinticinco en un grupo, veinte en otro… tal vez once o doce en otro.
   Un ingeniero forestal nos sugirió que los pusiéramos mezclados, es decir, en grupos de especies distintas, para que al competir por la luz, crecieran más. Igualmente teníamos que ser prudentes para que las especies más fuertes no ahogaran a las más débiles.-
   Todos teníamos puestos nuestros ojos de la fantasía en el futuro… ya nos imaginábamos los bosquecillos crecidos, provocando abundante sombra, para beneplácito y disfrute de todos.
   Podríamos comer asados a su sombra, traer a nuestras familias, jugar pelota y, por sobre todo, disfrutar de aire fresco.
   Comenzamos con la plantación… un grupo de los nuestros se ofreció a dirigir y asesorar sobre la forma más conveniente de armar los grupos de arbolitos. Había que tener en cuenta el viento, el sol, la necesidad de algunas especies de más agua, y otras muchas cosas más.-
   Alguien sugirió que a algunas de las plantitas… las que se veían más débiles… se les colocara un tutor para que resistan los embates del viento.
   Trabajamos varios días arduamente… pero no nos pesaban… era una tarea tan estimulante y edificante que nos daba mucho placer hacerla. En ningún momento se oyeron quejas a pesar del fuerte sol y de las ráfagas de viento que, en muchas oportunidades, llenaban nuestra cara de tierra o nos nublaban la visión… Para nosotros, y nuestros corazones, era como estar viendo nuestro futuro.
   La gente que pasaba cerca del lugar, se detenía para vernos trabajar… nos veían tan felices que los contagiábamos… incluso algunos se ofrecieron a ayudarnos a plantar y cuidar los arbolitos.-
   Algunos decían: “queremos ayudarlos porque así podremos aprovechar los arbolitos y su sombra” o “en el futuro vamos a tener protección gracias a lo que ustedes están haciendo”
   Terminada la tarea de plantación, nos organizamos para cuidar y regar los arbolitos. Decidimos que nos tocaría trabajar unas horas cada día, en distintos turnos, y que cada uno tendría un grupo de arbolitos a su cargo durante ese tiempo. Además, cada cierto tiempo, cambiaríamos los grupos.-  
   Por la noche, gente inescrupulosa y malintencionada, arrancaron algunos arbolitos. A varios los dejaron tirados y se secaron rápidamente. A otros, se los llevaron, sin comprender que cuando las raíces toman aire, los arbolitos se mueren.-
   Tuvimos que redoblar la vigilancia. Nos quedamos durante todo el día.
   Pasado un tiempo cambiamos los grupos que teníamos asignados… y empezaron los problemas:

·          .Estos árboles no fueron cuidados adecuadamente – dijeron algunos – están muy torcidos, no van a dar la sombra que habíamos pensado
·          -.Habría que cortarles algunas ramas y raíces para que estén más sanos – dijeron otros.
·          -Yo a algunos los cortaría de raíz – dijo un compañero con aires de grandeza – ya están echados a perder y van a echar a perder a otros
·          -Tal vez no vinieron bien del vivero del que los trajimos – dijeron otros tratándose de quitar toda responsabilidad por las imperfecciones.
·          -Creo que algunos no hicieron su trabajo como correspondía – dijo una compañera – tal vez no estén capacitados para seguir en el equipo
·          Y así, criticándonos mutuamente, comenzamos a pelear sin razón. Nadie se hacía cargo de su tarea… que si los habíamos cuidado bien… que si los habíamos regado bien… que si los habíamos mantenido lejos de las plagas… que si esto… que si aquello.

Mientras tanto… los arbolitos seguían creciendo…. Como podían, pero crecían.

El ingeniero vino nuevamente, y haciendo una inspección general dijo:

·          ¡Pero esto va muy bien! Tendríamos que hacer algunos arreglos pero los arbolitos van perfectos – y agregó – Ah, les iba a proponer una capacitación para que todos cuiden los arbolitos convenientemente según sus necesidades y sus capacidades.
·          -Yo no pienso hacer ninguna capacitación – dijo el compañero con aires de grandeza – yo sé cuidar árboles
·          -Yo también sé cuidar árboles, porque lo aprendí en el Instituto – dijo una compañera que siempre tenía buena onda – pero tal vez aprendamos nuevas técnicas… he oído por ahí que es muy bueno hablarles a las plantas para que mejoren… ¡son seres vivos! 
·          -Déjate de esas tonterías surrealistas – dijo un compañero con pinta de señor estudioso – esto es científico… las plantas viven gracias al agua, a los minerales y al sol para hacer la fotosíntesis… no gracias a las voces humanas.
·          -Si es por los humanos ya no tendríamos plantas – dijo una compañera activista ecologista.

   Y con muchos recelos, comenzamos la capacitación. Todos queríamos demostrar cuánto sabíamos… y fue transcurriendo el tiempo… y volvimos a cambiar de grupos de arbolitos… ya teníamos más conocimiento… ahora podríamos tener más herramientas para mejorar el crecimiento de los arbolitos.
   Decidimos que haríamos grupos en los que algunos se encargarían del riego, otros de las plagas, otros de la poda… y así, cada uno se especializaría en algo referido a las plantas. Cada tanto, quienes se dedicaran a una misma tarea, debían reunirse para ver qué problemas tenían y cómo podían solucionarlos y mejorar.-

Mientras tanto… los arbolitos seguían creciendo…. Como podían, pero crecían.

   Nos dijeron que iba a venir un inspector de Medio Ambiente para controlar si se estaban cumpliendo las reglas de la Ecología.
   Estábamos nerviosos… nos habían dicho que era muy exigente… aunque, en general, seguía sólo órdenes “de arriba”… tal vez quisiera que sacáramos algunos de los arbolitos o alguno de los grupos… tal vez quisiera que incluyéramos algunas otras especies, para las que no estábamos capacitados… tal vez… tal vez… tal vez… Estábamos nerviosos
 Teníamos que proteger y defender nuestro proyecto… pero para eso teníamos que ponernos de acuerdo… algo que no habíamos podido hacer muy bien últimamente… volver a ser un equipo.

·          -¿De qué proyecto me hablan, si todo lo hicimos como cada uno quiso? – dijo el compañero con aires de grandeza
·          -Pero si hicimos la capacitación y todos estuvimos de acuerdo en seguir adelante – dijo la compañera de la buena onda – ese es nuestro proyecto, no permitir que se cambie nada… en todo caso que se mejore
·          .Tal vez sea conveniente que saquemos algunos árboles – dijo el estudioso – especialmente las especies perjudiciales para otras
·          -No, compañeros – dijo la ecologista – no tenemos que permitir que se saque ningún árbol, ni ningún grupo… todos los arbolitos tienen derecho a crecer para dar la sombra que puedan.
·          -Si, todo muy lindo, pero algunos son indefendibles – agregó nuevamente el estudioso – no han crecido casi nada, se toman toda el agua y hasta algunos están muy torcidos… creo que ya no hay nada que hacer con ellos
·          -¿Pero intentaron hablarles? ¿decirles que confiamos en ellos para nuestro futuro? – preguntó la ecologista con preocupación
·          -Sí, yo les hablé bastante – dijo el de la mala onda – le dije: “¡si no crecen rápido los vamos a cortar de raíz… plantas inútiles!”
·          -De cualquier modo, hay que defenderlos, son nuestra responsabilidad – dijo una compañera que siempre decía cosas muy en serio
·          -Además, no nos olvidemos que, si quieren sacar nuestros arbolitos y nuestros grupos es porque este terreno es muy codiciado – dijo el director del proyecto que intervenía poco – no me extrañaría que nos sacaran el parque completo.
·          -Sí, yo oí que quería venir a instalarse un supermercado – dijo la de la buena onda
·          -¡¡Un supermercado!!!... qué bueno – dijo una compañera que andaba siempre en las nubes
·          -No debemos permitirlo – dijo la ecologista – los arbolitos son nuestro futuro y nuestra razón de ser

Mientras tanto… los arbolitos seguían creciendo…. Como podían, pero crecían.

   Y vino el inspector… nos señaló todos, pero todos los errores que habíamos cometido en la plantación, la preparación de la tierra, el cuidado de la naturaleza y de la cultura del lugar, los costos de hacer semejante emprendimiento, el riego, la poda, y muchas, pero muchas cosas más. Y todo esto, a pesar de que él no había venido jamás a ver el proceso que nos había llevado armar este parque, cuidarlo y verlo crecer.-
   ¡Claro! – Pensaron algunos – debe ser un tipo muy preparado para inspeccionar… ¡Se había dado cuenta de nuestros errores!
   El inspector dijo que se estaba haciendo un mal uso de la tierra, ya que se desaprovechaba el terreno con grupos muy chicos, y que, por lo tanto ordenaba que se trasplantasen los árboles de los grupos más chicos hacía grupos más grandes, y que si no se podían trasplantar, que simplemente se eliminasen.
  Luchamos denodadamente por nuestros arbolitos, argumentando desde las más variadas teorías y ópticas…. Y aún así perdimos dos grupos…

.No se preocupen - dijo el inspector – después les mando un montón de arbolitos torcidos que tengo en un galpón. Pueden hacer un grupo más grande y tal vez le den buena sombra.

   Nos quedamos tristes… en silencio… con mucha impotencia… habíamos perdido dos grupos de “nuestros arbolitos” y sabíamos que no se reemplazaban por otros… sencillamente no se reemplazaban
   Habíamos fracasado como equipo… ¿pero qué nos había pasado?... ¿por qué habíamos empezado con tanto entusiasmo y ahora estábamos tan desmoralizados?... ¿podríamos recuperar ese entusiasmo que llegó a contagiar a tantos?
   Por lo menos, teníamos que intentarlo. Nos abrazamos fuerte… lloramos… nos pedimos disculpas por habernos maltratado… tomamos unos mates a la sombra que ya daban nuestros arbolitos… tomamos nuestras herramientas y volvimos al trabajo: hacer surcos, regar, podar, sacar las plagas, apuntalar con tutores… y comenzar a hacer nuevos pozos, para la próxima temporada.-

  Mientras tanto… los arbolitos seguían creciendo…. Como podían, pero crecían… como aprendieron, pero crecían…
   Y crecieron, crecieron, crecieron…. Y dieron una sombra hermosa por ser seres robustos cuidados con amor.
   Y hoy, cada vez que pasamos por el parque… y ya hay nuevos compañeros haciendo pozos para la otra temporada y cuidando esos primeros arbolitos que ya son grandes y fuertes, sentimos que no fue en vano… y que, a pesar de todo, lo volveríamos a hacer.-

 Alejandro Torres Claro

No hay comentarios:

Publicar un comentario